Estimule su capacidad cognitiva con los ejercicios adecuados

En los últimos años, cada vez son más las investigaciones que exploran el impacto positivo del ejercicio sobre la cognición. El ejercicio no sólo es esencial para nuestra salud física, sino también para nuestro bienestar mental.

Teniendo esto en cuenta, profundicemos en los beneficios del ejercicio sobre la cognición y exploremos qué tipos de ejercicio son los mejores para mejorar la función cognitiva.

Mejora de la memoria y la capacidad de aprendizaje

Se cree que el ejercicio mejora la cognición, concretamente la memoria y la capacidad de aprendizaje. Cuando realizamos una actividad física, nuestro cerebro libera sustancias químicas como la dopamina y la norepinefrina, que contribuyen a mejorar la consolidación de la memoria.

Además, ejercicios aeróbicos como correr, nadar o montar en bicicleta, se han relacionado con aumentos del tamaño del hipocampo, una región del cerebro crucial para la formación de la memoria.

(¿Correr aumenta los niveles de testosterona?)

Mayor atención y concentración

El ejercicio regular se ha relacionado con una mejora de la atención y la concentración.

El ejercicio aumenta el flujo sanguíneo al cerebro, lo que potencialmente optimiza el aporte de oxígeno y nutrientes, mejorando así la función cerebral.

Actividades como el yoga y el tai chi, que requieren atención plena, también pueden mejorar la atención y la concentración al favorecer la relajación y reducir los niveles de estrés.

Menor riesgo de deterioro cognitivo

Uno de los beneficios más significativos del ejercicio sobre la cognición es su potencial para reducir el riesgo de deterioro cognitivo a medida que envejecemos. Se cree que los adultos mayores que hacen ejercicio regularmente tienen un menor riesgo de desarrollar trastornos cognitivos, como la enfermedad de Alzheimer y la demencia. El ejercicio aumenta la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), una proteína que favorece el crecimiento y la supervivencia de las células cerebrales, protegiéndolas en última instancia contra el deterioro cognitivo relacionado con la edad.

Disminución del estrés y la ansiedad

El ejercicio es una poderosa herramienta para reducir el estrés y la ansiedad, que pueden afectar a la función cognitiva. La actividad física aumenta la producción de endorfinas, los neurotransmisores cerebrales del bienestar, que ayudan a aliviar el estrés y mejorar el estado de ánimo. Actividades como correr, bailar y practicar kickboxing pueden ser especialmente beneficiosas para reducir la ansiedad y mejorar el rendimiento cognitivo.

Los siguientes 4 tipos de ejercicio están relacionados con mejoras en la cognición humana:

  1. Ejercicio aeróbico: correr, nadar, montar en bicicleta, etc.
  2. Entrenamiento de fuerza: levantamiento de pesas o entrenamiento de resistencia
  3. Entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT): piense en Crossfit
  4. Ejercicios cuerpo-mente: yoga y tai chi

(Infórmese sobre la conexión entre la depresión leve y sus niveles de testosterona).

Ejercicio y cognición: Divulgación completa

Lo interesante del tema del ejercicio y la cognición es que todos creemos que tiene beneficios, sobre todo basándonos en la experiencia. En realidad, gran parte de la investigación sobre el tema es bastante deficiente desde el punto de vista metodológico, y se ha generado un debate sobre si la ciencia puede demostrar realmente estos efectos de forma fiable.

El doctor Luis Ciria, del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento de la Universidad de Granada (España), realizó un metanálisis global de 24 metanálisis anteriores, que mostraron un apoyo estadístico insignificante a los beneficios audaces del ejercicio sobre la cognición.

Medscape lo cita:

«No estamos diciendo que el ejercicio no ayude, sólo que los datos (no son de alta calidad). Muchos de los estudios son necesariamente observacionales. Los ECA son pequeños, con poca potencia, con diferentes grupos de control, diferentes tipos de ejercicio, diferentes intensidades, etc.».

El doctor Art Kramer, catedrático de Psicología y director del Centro de Salud Cognitiva y Cerebral de la Universidad Northeastern de Boston (Massachusetts), lleva décadas investigando el ejercicio y su efecto sobre la cognición. De todos sus estudios, dice que hay resultados de investigación viables de efectos pequeños y a veces medianos de la actividad física sobre la cognición, «pero incluso los efectos pequeños suelen ser clínicamente importantes», sobre todo entre adultos y niños sedentarios.

Aunque la comunidad investigadora puede estar llevando a cabo un debate académico sobre los efectos exactos del ejercicio en la cognición y la función ejecutiva, todos sabemos que el ejercicio constante -una mejor salud general- es superior a una vida sedentaria.

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(Augie) Juan Augustine Galindo Jr. MPAS, PA-C

(Augie) Juan Augustine Galindo Jr. MPAS, PA-C started his career in healthcare as a fireman/paramedic in West Texas where he served on the Midland Fire Department from 1998-2004.   He became interested in testosterone treatment after seeing how hormone replacement doctors helped those suffering from low testosterone.   After graduating from the Texas Tech Health Sciences Center Physician Assistant Program, he moved to DFW where he currently lives with his wife and three children.

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